El 3 de agosto las familias decidieron acompañar nuestro reclamo y defendieron la educación pública no enviando a sus hijos e hijas a la escuela.
También queremos agradecer a las y los docentes que seguimos resistiendo y luchando tanto en las calles como en el aula.
Frente a las mentiras y los intentos de dividir a la comunidad educativa, la respuesta fue clara: familias, estudiantes y trabajadores de la educación defendemos la escuela pública.