La inflación y los salarios hablan de dos realidades muy distintas. Mientras el Gobierno intenta mostrar una recuperación que no se refleja en nuestros bolsillos, los datos muestran cuánto perdimos las trabajadoras y los trabajadores de la educación desde el inicio de esta gestión y cuánto continuamos perdiendo durante este año. La discusión salarial no puede seguir ocultando esa realidad: necesitamos recuperar el poder adquisitivo perdido, tanto para activos como para jubilados.